Nos vamos de vacaciones, pero no queremos ir cargados. ¿Qué nos llevamos, la cámara de vídeo o la de fotos? Con estos modelos, no tendrás este problema, ya que realizan ambas funciones… razonablemente bien.
“Bueno, no son tan grandes” puede pensar uno cuando decide llevarse las dos cámaras, pero si comenzamos a sumarle los cargadores, baterías de repuesto, cintas, tarjetas de memoria, etc., vemos que el hecho de disponer de un dispositivo que sea capaz de desempeñar ambas funciones (cámara de fotos y vídeo) es francamente práctico.
Pero claro, no se trata de hacerlo “de cualquier manera”, sino con calidad. Así, os presentamos cinco cámaras híbridas cuya calidad en ambas funciones es bastante aceptable.
Sony Cybershot DSC-M2
Sony a veces sale con cosas así, para hacerse notar. La M2 es una cámara que rompe con todos las modas sobre ergonomía con un diseño basado en un punto de rotación que hace que podamos manejarla como cámara de fotos con una forma alargada y compacta, pero que rotando una de sus dos mitades, se convierta en una cámara de vídeo con la pantalla apaisada.
Como concepto no está mal, pero lo cierto es que la manera de cogerla en modo videocámara es algo incómoda, por no decir antinatural.
Detalles ergonómicos al margen, la M2 es realmente híbrida, dado que uno no sabe si fue diseñada como cámara de fotos con capacidad para vídeo, o como cámara de vídeo con capacidad para hacer fotos. El hecho de que el vídeo lo grabe en formato MPEG4 a 640×480 y cuente con un CCD de 5 Megapíxeles nos hace pensar que se acerca más al primer caso que al segundo.
La cámara presenta un interfaz altamente automatizado, atractivo, y fácil de usar. Gracias a sus 57 MB de memoria interna, dedicados exclusivamente a la función de pase de fotos automático, y a una serie de menús bien organizados, el uso de esta cámara es muy agradable. Sin embargo, se echan en falta muchas opciones manuales, incluyendo la posibilidad de seleccionar la velocidad o apertura.
La calidad de imagen es aceptable, con demasiada tendencia a descartar matices cuando hay mucha luz, y con excesivos artefactos debidos a los algoritmos de compresión. Sin embargo, el problema principal de la cámara es dolorosamente visible en condiciones de poca luz, con un flash muy pobre y un ruido en la imagen que llega a ser preocupante cuando seleccionamos la máxima sensibilidad (ISO 400).
En resumen, una cámara que realiza ambas funciones razonablemente bien, pero que no destaca en ningún punto.
JVC Everio GZ-HD7
La apuesta de JVC en el campo de las cámaras híbridas se llama Everio. Estas cámaras están pensadas para integrar ambas funciones a la perfección, y su factor diferencial (para bien y para mal) es la presencia de un disco duro (en este caso de 60 GB) donde almacenar las fotografías y vídeos directamente.
La HD7 presenta una buena óptica (Fujinon) con un excelente zoom de hasta 10x, 3 sensores CCD para obtener mayor calidad de color, y una resolución máxima de 1920×1080 tanto en modo foto como en modo vídeo, lo cual la convierte en una cámara de alta definición, aunque no permite la grabación en 1080 progresivo, sino sólo entrelazado.
Los puntos a favor de esta cámara son varios: es realmente compacta, y el hecho de disponer de disco duro quiere decir que tenemos para varias horas de grabación sin necesidad de llevar cintas o tarjetas de memoria. Por otro lado, los 3 CCD garantizan un color de alta calidad, y, bueno, es una cámara de alta definición, así que ya podremos ver las vacaciones en nuestro televisor “Full HD”.
Sin embargo, también tiene bastantes problemas. El uso de un disco duro hace que el consumo de la cámara sea alto, y la batería se esfuma a una velocidad alarmante. De igual manera, no es la cámara idónea para ir por un camino bacheado, ya que la vibración hace que se bloquee la grabación al no poder amortiguar el cabezal del disco duro.
El modo foto es algo limitado, con una resolución máxima de 2.07 Megapíxeles, mala estabilización de imagen, y sin flash.
La HD7 es una cámara que, sin llegar a sorprender por su calidad, nos ofrece vídeo de alta resolución sin cinta en un tamaño ultracompacto, y eso no es fácil de encontrar.
Sanyo Xacti HD2
¿Cinta? ¿Quién necesita cinta? Por no necesitar, no necesita ni disco duro. La última híbrida de Sanyo utiliza tarjetas de memoria flash como dispositivo de almacenamiento, y sus resoluciones son una imponente carta de presentación: hasta 720 progresivo en modo vídeo (formato MPEG4) y fotos de hasta 7.1 Megapíxeles.
Pero la óptica no se queda atrás, con un zoom óptico de 10x y buen comportamiento en situaciones de poca luminosidad. Cuenta también con modo 16:9, pantalla de 2.2 pulgadas, y flash automático, además de una gran variedad de controles manuales.
Estos son los datos con los que nos solemos quedar en las notas de prensa. Luego viene la realidad. El problema es que la cámara no acaba de ofrecer esa alta definición, sino sólo la “alta resolución”. La calidad de las fotos es mediocre, y el vídeo queda muy “blando” debido al abuso de los algoritmos de reducción de ruido que aplica constantemente la cámara.
En resumen, habrá que esperar a la HD3, a ver si solucionan los problemas de calidad de imagen.
Canon Powershot TX1
Quien haya utilizado una cámara de fotos de la familia Ixus de Canon, se habrá quedado sorprendido de lo bien que graba los vídeos a 640×480 incluso a 30 fps, por lo que, si Canon se decide a sacar al mercado una cámara híbrida, muy mal seguramente no lo hará… ¿o sí?
La Powershot TX1 es una pequeña cámara híbrida de 7.1 Megapíxeles capaz de grabar vídeos a una resolución de 1280×720 a 30 fps. Como pasa con el resto de híbridas, la TX1 tiene algunas cosas buenas que se ven enterradas por un alud de problemas.
Para comenzar, cuenta con un buen zoom óptico 10x, un modo grabación de alta definición muy fluido, y un procesador interno DIGIC III que le dota de una velocidad de respuesta muy alta. Seguimos diciendo que tiene un genial sistema de estabilización de imagen, es realmente pequeña (quizás incluso demasiado, ya que puede resultar incómoda de utilizar como cámara de vídeo), y dispone de un buen ajuste de balance de blancos y escenas.
Pero, y volvemos a la palabra fatídica, esto no es suficiente como para compensar la pobre actuación de los codecs de vídeo y el sensor, que dota a la grabación de una compresión excesiva y demasiado ruido. Seguimos con la muy limitada batería y flash, y terminamos con serios problemas de “ghosting” durante la grabación.
Es decir, que tenemos una cámara que ni es tan buena como las Ixus para hacer fotos, y no nos atrevemos a llamarla “videocámara”, ya que tiene demasiados fallos como para ser merecedora de ese nombre.
Panasonic Lumix DMC-LX2
Acabamos este repaso con una híbrida que no lo quiere parecer. La DMC-LX2 es realmente una buena cámara de fotos con 10.2 Megapíxeles de resolución, que también puede grabar vídeos de hasta 1280×720, aunque a unos mediocres 15 fps. Si queremos los típicos 30 fps, tenemos que quedarnos con unos 848×480, así que “adios alta definición”.
Al margen de este detalle, la cámara es realmente potente, con una funcionalidad que la hace especial: la capacidad de cambiar rápidamente entre aspectos (3:2, 4:3, y 16:9). El nuevo procesador interno le confiere una mayor rapidez de tratamiento de imágenes, y una reducción significativa de ruido en las imágenes de poca luminosidad y alta sensibilidad.
Sin embargo, esta reducción de ruido no parece funcionar demasiado bien en modo vídeo, dado que éste aparece con aspecto granulado.
El veredicto es bastante obvio. Las cámaras híbridas no ofrecen en la actualidad suficiente calidad en ninguna de sus dos funciones como para poder plantearse sustituir nuestra cámara de fotos y vídeo por un sólo dispositivo.
Eso sí, si no somos demasiado exigentes a la hora de valorar la calidad de imagen de nuestras grabaciones y fotos, las híbridas nos ofrecen un nivel de practicidad lo suficientemente alto como para que sacrifiquemos el extra de nitidez que obtendríamos llevando las dos cámaras por separado.